jueves, 31 de diciembre de 2009

El Zulia

Israel Fernández Amaya

Concluido el proceso electoral y reelecto el gobernador Manuel Rosales, nace la necesidad de asumir retos en el pueblo zuliano. El resultado es aleccionador y repetitivo: aquí se vota y gana quien el zuliano escoja, no se imponen candidaturas. Se premia y castiga. Le pasó a AD, a Copei, al MAS, a Convergencia y hoy al chavismo.

Gritamos independencia en el siglo XIX y comienzos del XX no sólo contra España sino también contra el poder central. El viejo sueño de un Zulia independiente está latente en el corazón de cada zuliano.

Hemos sido vapuleados por el centralismo desde la Colonia hasta el presente. De eso no hay duda, y hoy cuando en la región zuliana se evidencia una madurez de valores a la hora de escoger sus gobernantes, es propicia la oportunidad para demandar y sembrar niveles de exigencia, de respeto, justicia e imposición de la legalidad en la relación gobierno central - gobierno regional.

Hablar de independencia del Zulia sería un sueño, pero sí podemos en base a las normas constitucionales, pedir y exigir la vigencia del artículo 4 de la Constitución nacional, que habla de la República Bolivariana de Venezuela como un Estado federal y descentralizado y en aplicación de tal concepto, movilizar la opinión pública regional para demostrar que no somos independentistas, sino que sencillamente queremos que se ponga a funcionar el texto constitucional y no se reprima política y económicamente a la región por no ser pro-chavista.

Para ello, paralelamente debe el gobierno regional y sus alcaldías, establecer bases culturales en cada escuela, liceo y a la sociedad en general, generando el estudio de la historia y geografía del Zulia. Enseñarles a los jóvenes de hoy lo que ha sido nuestra región. Que tenemos recuerdos históricos y valores humanos que nos hacen sentir orgullosos de ser zulianos. Que así como el presidente Chávez pretende darle vida a un caudillo de dudosa reputación y trayectoria, como Ezequiel Zamora, el Zulia ha tenido hombres billantes en el siglo XIX y XX que dejaron huella.

Ahora, cuando el resto de la provincia requiere aliento político, el Zulia sin fanatismo y dentro de la legalidad, es el bastión de la autonomía y federación descentralizada.

No puede ser legal ni humanamente posible que la voluntad de un solo hombre, sea la medida para disponer de nuestros recursos y vida, sin que haya una respuesta. Por ello es necesario activar los mecanismos legales que den vida a descentralización y federalismo.


Publicado en el diario La Verdad, 13 de noviembre de 2004

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Las derrotas del 2009

Se le acaban las páginas al calendario y es época de hacer balance de lo sucedido éste año y hacer proyecciones de lo que nos espera el próximo, y ésta tarea es fácil proclamar que en resumidas cuentas 2009 ha sido uno de los peores años en la historia del Zulia. Si ya teníamos tiempo añorando recuperar algunas de las facultades del Estado Soberano del Zulia, en 2009 lejos de avanzar en esa empresa, vimos como de un zarpazo nos quitaban puertos, aeropuertos (1) y hasta el mismísimo Puente sobre el Lago (2), emblema mismo de la zulianidad.

El tradicional desprecio del gobierno venezolano hacia las instituciones zulianas ha llegado éste año hasta situaciones intolerables... ¿o tolerables?, porque al final las agresiones y el despojo son asumidas por pueblo y gobierno como ya viene siendo habitual, !pobre país de los zulianos despojado, humillado y sumiso!, y sin embargo, manteniendo fidelidad a la Venezuela republicana, esa que quitó de en medio a la Venezuela federal con la que los zulianos estábamos comprometidos.

2010 apunta a ser otro año de carencias y ya se denuncia con amargura e impotencia el presupuesto que el bendito Situado asigna a los zulianos (3), que no entiende de inflación, ni progreso, ni necesidades, que no es más que números rojos, rojitos, que firman los que defienden al gobierno venezolano, que no es zuliano sino anti-zuliano, aunque esté plagado (lleno de plagas) de gente nacida en éstas tierras calurosas, y que sin vergüenza alguna proclaman sumisión a los intereses centrales y con cinismo su gentilicio.

Termina un año negro en la campaña autonomista zuliana por las derrotas sufridas en nuestras aspiraciones, pero no significa otra cosa que la necesidad de entender la soberanía como único camino al desarrollo y al progreso de nuestro país y las ganas de seguir empeñados en la lucha por un estatuto de Autonomía.

 
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