lunes, 20 de abril de 2009

De vuelta con el Regionalismo

Lisbeth Rosillón y Jasmín Olivares Santander

Conscientes o inconscientemente nos sabemos diferentes. Nos guste o no, tenemos semejanzas que nos unen a los 3 millones de habitantes de ésta tierra y también a los muchos que se han ido a vivir lejos de ella pero que adrede o no, conservan parte de nuestro modo de ser, de eso que se ha dado en llamar zulianidad.

Nos guste o no, esa semejanza es la que nos diferencia del resto de los 20 millones restantes de venezolanos. Ante todo somos zulianos; la historia -aunque no sabemos reconocerlo- nos pesa. Años de ser la República independiente nos ha dejado una identidad regional, un sentimiento de reconocimiento interno y de diferenciación identificada como etnicidad zuliana, concepto éste que a juicio de algunos historiadores sólo cabe para los grupos fuertemente diferenciados. Denominación que además engloba el sentido de diferenciación y particularidad de un conglomerado humano respecto a otros, un sentido de diferenciación que surge en base a elementos objetivos y del que se podrá tener mayor o menor conciecia por parte de los miembros del grupo en cuestión, etnicidad que podrá reafirmarse, debilitarse, cristalizar en proyectos políticos y hasta desaparecer según el desarrollo mismo de los elementos internos del grupo diferenciado y de los grupos con los cuales está en interacción.

A juicio de muchos -y mea culpas de otros- el regionalismo zuliano se ha quedado un tanto vacío, hueco; se ha debilitado en un regionalismo de la boca para afuera, de versos de gaita y echonerías, sin práctica que lo respalde. El petroleo es acusado como el principal causante de ésta perdida. Lo cierto es que a cuatro años del tercer milenio (artículo escrito en 1996) vivimos del petroleo y sólo nos resta avivar esa etnicidad. Tenemos buenos antecedentes para lograrlo, desde 1870 comenzamos a resistir y superar los ataques a nuestra autonomia. El aislamiento -visto como una desventaja- logramos revertirlo en una oportunidad: nos convertimos en la puerta de entrada para suramérica e incluso competimos cara a cara con los intereses europeos y salimos airosos

Según las mediciones de los historiadores, en los últimos 30 años, Maracaibo ha entrado en un proceso de redescubrimiento, al igual que la región entera ha resurgido en la conciencia de reconocerse a si misma. De ejemplo tenemos que la historia comenzó a tener su peso adecuado con la creación de un Centro de Estudios Históricos de La Universidad del Zulia y la apertura del Centro Zuliano de Investigación Documental de ésta misma institución. Desde nuestra parroquia la esperanza surge con el Proyecto Santa Lucía, un espacio para no olvidar el pasado pero viviéndolo en el presente y, lo más importante, haciendo partícipe a las nuevas generaciones. En la mesa de discusión comienzan a plantearse leyes regionales que le devuelvan parte de lo que el centralismo -y nuestra propia pasividad como zulianos- le ha quitado a ésta región.

Publicado en la edición aniversaria del diario La Columna de Maracaibo !Pa' que vos veáis!, 9 de Septiembre de 1996.

1 comments:

Padre Carlos dijo...

Apreciados amigos:

Tienen un premio en mi blog.

http://elblogdelpadrecarlos.blogspot.com/2009/04/bendito-entre-las-mujeres-inconfidentes.html

Saludos

 
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